Curtis y Hetty H. R. Green (1834 – 1916)

CURTIS Y HETTY H. R. GREEN (1834 – 1916)

Todos se equivocaron con Hetty, excepto Curtis: «El perro me quiere sin saber lo rica que soy». Vestía de negro y economizaba no porque fuera avara, es que nació y se crío en la austeridad cuáquera. En la puerta de su casa figuraba el nombre del perro junto al que viviera, pero no para evitar el pago de impuestos sino por mantener el anonimato. Tampoco habitaba en caserones miserables o medio hundidos, es que los elegía según las preferencia de sus perrillos, o bien por los jardines, por la tranquilidad o algún olor, cualquiera. Su perro Dewey tuvo cuenta corriente (1906) y Curtis heredó una gran parte de su fortuna en 1916; y el resto lo fue donando en vida a obras de beneficencia, hospicios, sanatorios y otras causas sociales.  En lo único que acertaron con Hetty es que sí fue una de las personas más ricas de los Estados Unidos, y también una de las más envidiadas.

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En Mallorca

Cecil Aldin_taylhardat

Mickey, Woggles y Cracker llevaron a la fama al pintor e ilustrador Cecil Aldin. Debido a su estado de salud, se trasladó la familia a Mallorca en 1934, y allí siguió trabajando y las ediciones perrunas se sucedieron. En 1935, y durante un viaje a Londres, Cecil enferma y fallece. Dicen que Cracker aulló lastimosamente el mismo día y  a la misma hora, en enero. Rita Alden decidió no mover a Cracker de Mallorca, debido a lo inhumanas que eran las cuarentenas y por su avanzada edad: “Nos había reportado tantos éxitos y tanto dinero que, hacerle algo así, habría sido toda una injusticia. Mantuve la casa abierta por él y me quedé en Camp de Mar casi dos años más, hasta que falleció en 1937.” El obituario de Cracker fue publicado en The Times: Cracker, the bull terrier, for many years the beloved companion and favourite model of the late Cecil Aldin, died July 31st, Mallorca. Deeply mourned.

Fussy (Newmarket, 1885-Manchester, 1897)

fussy - irving terry | Perrillos del halda ilustrados

Henry Irving y Fussy, silueta realizada por Sir Francis Carruthers Gould / Ellen Terry con Fussy, de cachorro (izq)

En la década de 1880, la actriz Ellen Terry debió asumir que su pequeño e inquieto terrier Fussy (Fussie) decidió adoptar, como única compañía posible en su existencia, al actor y director Henry Irving. Hasta tal extremo fue evidente, que Ellen decidió dejarlo junto al actor para el resto de sus días. Aquel terrier nunca dio problemas, fue uno más de la compañía, su vida giraba en torno a Irving, los viajes y las representaciones teatrales. Entre ellos nació una especie de teología particular. Años después, en 1888, tras la muerte de Fussy, Henry Irving se volvió taciturno y se fue entristeciendo noche a noche. Durante meses estuvo hablando con un perro que ya no existía, y figuraba que lo seguía, se encerraba con él en su camerino, y así mantenían charlas prolongadas junto a conversaciones profundas.

Mousme y Old Drury

Julia Neilson Old Drury y Mousme | Mousme y Old Drury | Perrillos del halda ilustrados

Una actriz podía insinuar y hasta imponer a su propio perro en las representaciones, como de forma improvisada hizo la británica Julia Neilson (1891-1933), especializada en papeles trágicos y de romance, cuando decidió, en 1903, llevar a escena a Mousme, un Cavalier King Charles spaniel, en el drama Sweet Nell of Old Drury (adaptado al cine en 1911 y con la australiana Nellie Stewart). Julia también realizó la misma obra con Old Drury,  ganador de numerosos certámenes caninos. Nadie se consideraba presionado ni se enfrentaba a la decisión de la actriz, era casi lo habitual y estaba dentro de los cánones estéticos y profesionales de aquellas décadas. Julia y el actor Fred Terry fueron multados con cinco libras por trasladar sin autorización a otro spaniel, desde Folkestone a Londres, expresamente para su actuación en la misma obra, pero muchos años después, finalizada la Gran Guerra.

Rosie

Rosie  | Perrillos del halda ilustradosSurgen, en 1900, el acróbata cómico Dandy George (Albert George Spink) y su terrier mestiza Rosie. Ella desapareció de escena en 1910, tras un último espectáculo en el Gaiety Theater de Londres. Años después, aquel Dandy G. sería denunciado en 1919 por crueldad y maltrato para con su perro-artista Andy, y fue obligado a pagar diez libras y dos chelines. Entonces muchos pensaron en lo que pudo llegar a sufrir la pequeña y explotada Rosie, considerada el can más inteligente, artístico y armonioso y la criatura más particular que vio la escena; se decía que jamás perdió la compostura y que siempre mantuvo una especial dignidad más que humana. (En la filmación sonora de 1927, de la productora De Forest Phonofilm, Dandy George and Rosie, no pudo aparecer Rosie, a no ser que fueran imágenes de archivo o un tardío homenaje).

Crónica social de 1903

Wobbles Hanbury | Crónica social de 1903  | Perrillos del halda ilustrados«Los perros están de moda. Todas nuestras actrices protagonistas parecen ser víctimas de los encantos de sus compañeros caninos, incluida Ellen Terry… Por supuesto, la señorita Louie Freear también ama a los perros, y es propietaria de uno de los terriers más inteligentes de este planeta. Edna May tiene un premiado bulldog francés al que lleva a todas partes. Miss Lily Hanbury, por el contrario, odia a estos doguillos, ya que uno mató a su terrier Wobbles…, y nunca ha perdonado aquel crimen…» Wobbles fue enterrado en Hyde Park (Londres) en agosto de 1900, y acompañó desde 1893 a la actriz (y a su hermana Hilda).

Un largo invierno en 1934

Norma & Brownie 1934 | Un largo invierno en 1934 | Perrillos del halda ilustradosDías después de esta fotografía, Norma Millen era detenida en Dedham (Massachussetts). Fue acusada de pertenecer a la banda Forbes-Millen, de ser cómplice del asesinato de cuatro personas y por asalto a varias sucursales bancarias. Su esposo, Murton Millen, de quien se enamoró en apenas treinta minutos, fue llevado a la silla eléctrica en 1936. Conocida desde entonces como «La bella esposa del gánster» o «La joven que todavía jugaba con muñecas» o «La hija del clérigo bostoniano», pasó veinte meses en prisión. Rehizo su vida bajo el nombre de Arlene Wright y, una vez casada con un amigo de la infancia, pasó a ser Norma Clement, madre de un niño y cuidadora de su inseparable american eskimo (spitz), Brownie.